viernes, 18 de mayo de 2018

¿EXISTIÓ, REALMENTE, JESÚS DE NAZARET? (3)


C. Suetonio

En su obra “Vida de los Césares”, el historiador romano Suetonio narró los sucesos acontecidos en los reinados de los primeros once emperadores romanos.
En la sección dedicada a Claudio, hizo referencia a unos disturbios que surgieron entre los judíos de Roma, tal vez provocados por disputas a causa de Jesús (Hechos 18:2).
Suetonio escribió: “Puesto que los judíos constantemente causaban disturbios por instigación de Cresto [Cristo], él [Claudio] los expulsó de Roma” (El divino Claudio, XXV, 4). Aunque culpó erróneamente a Jesús de generar disturbios, Suetonio no dudó de su existencia.

Este escritor romano (años 75-160 d. C.) muestra su conocimiento de Cristo y los cristianos.
Pero Suetonio consideraba a Cristo (Chrestus) como un insurgente romano que incitó sediciones bajo el reinado de Claudio (años 41-54 d. C.): "Judaeos, impulsore Chresto, assidue tumultuantes (Claudius) Roma expulit" (que, traducido, dice: “Claudio expulsó de Roma a los judíos a causa de sus continuos tumultos, impulsados por un tal Chresto”)

En su “Vida de Nerón”, considera a este emperador como un benefactor público por su severo tratamiento hacia los cristianos: "Multa sub eo et animadversa severe, et coercita, nec minus instituta . . . . afflicti Christiani, genus hominum superstitious novae et maleficae" que, traducido, dice: “Bajo éste [su reinado] se reprimieron y castigaron muchos abusos, dictándose reglamentos muy severos [...]

(Nerón) infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y maligna”. 

Quizá el escritor romano no comprenda que los problemas con los judíos surgían del antagonismo de los mismos hacia el carácter mesiánico de Jesucristo y hacia los derechos de la Iglesia Cristiana.


D. Plinio el Joven

Fue escritor y gobernador de Bitinia (actual Turquía). 

De gran importancia es la carta de Plinio el Joven al Emperador Trajano (años 61-115 d. C.), en la cual el Gobernador de Bithynia consulta a su majestad imperial sobre cómo manejar a los cristianos que vivían en su jurisdicción.

Le dijo que había intentado obligarlos a renegar de su fe y que había ejecutado a todos los que se negaron a hacerlo.

Agregó: “Quienes repitieron conmigo una invocación a los dioses [paganos] y ofrecieron ritos religiosos con vino e incienso delante de tu estatua [...] y maldijeron a Cristo [...,] pensé apropiado absolverlos” (Plinio el Joven, Cartas, Libro X, XCVI).


Por una parte, sus vidas eran manifiestamente inocentes, no podía probarse ningún crimen contra ellos excepto su creencia cristiana, que le parecía al romano una superstición extravagante y perversa.

Por otra parte, a los cristianos no se los podía desvincular de su alianza con Cristo, a quien celebraban como su Dios en las reuniones tempranas de la mañana.

La cristiandad aparece aquí ya no como una religión de criminales, como lo hacía en los textos de Tácito y Suetonio; Plinio reconoce los altos principios morales de los cristianos, admira su constancia en la fe (pervicacia et inflexibilis obstinatio), que parece remontarse a su culto de Cristo (carmenque Christo, quasi Deo, dicere) y que, traducido, dice: “le cantan himnos a Cristo (casi Dios, según dicen) con perseverancia e inflexible obstinación”.

E. Otros escritores paganos

Los testigos paganos restantes son de menor trascendencia.

.- Luciano, en el siglo segundo, desprecia a Cristo y a los cristianos de la misma forma que se mofa de los dioses paganos.
Hace alusión a la muerte de Cristo en la cruz, a sus milagros, al amor mutuo que prevalecía entre los cristianos.

.- Numenio hace también supuestas alusiones a Cristo, a sus parábolas, al terremoto en la Crucifixión.

.- Celso,  fue un filósofo griego, que vivó en el siglo II.
Su figura transcendió históricamente debido a que escribió una serie de textos contra el cristianismo, escritos y teorías que fueron contestados por el filósofo Orígenes.
Su obra más conocida, el “Discurso verdadero” o “La verdadera palabra” (Λόγος 'ΑληΘής), fue criticada por Orígenes en su obra “Contra Celso”, escrita entre los años 70 y 80 más tarde y gracias a la cual se conserva parte de la obra de Celso.

Se cree que, dada la creciente propagación del cristianismo —ya denunciada por Plinio el Joven—, Celso dirigió sus escritos contra esta religión y en especial para contrarrestar las conversiones entre paganos.
Testifica que, para esa época, los hechos relatados en los Evangelios estaban generalmente aceptados como verdaderos históricamente.

Sin importar cuan escasas sean las fuentes paganas sobre la vida de Cristo, dan por lo menos testimonio de su existencia, y narran sus milagros, sus parábolas, su testimonio de ser de carácter divino, su muerte en la Cruz, y de las características más sobresalientes de su religión.

¿EXISTIÓ, REALMENTE, JESÚS DE NAZARET (2)



I. Fuentes Paganas

Las fuentes no cristianas sobre la verdad histórica de los Evangelios son escasas y están contaminadas de odio y de prejuicio, lo que no es anormal, el que tus enemigos hablen mal de ti.

Existe un número de RAZONES que se han propuesto para explicar esta condición en las fuentes paganas:

1.- El campo en el que se desarrolla la historia que narran los Evangelios fue la remota Galilea.

A.- ¿HORACIO?

2.- Los judíos, en aquellos tiempos, eran percibidos como una raza supersticiosa, si damos crédito a Horacio: “Credat Judaeus Apella | No ego: namque deos didici securum agere aevum; | Nec, si quid miri faciat natura, deos id Tristes ex alto coeli demittere tecto” que traducido dice: (“El judío, Apella, lo cree, no yo; porque sé que los dioses traen vida tranquila; y si la naturaleza a veces hace algún portento, no son los dioses enojados quienes lo envían desde la alta bóveda celestial. (I, 5, 100-103)

3.- El Dios de los judíos era desconocido e incomprensible para la mayoría de los paganos de ese período.
Los judíos, en cuyo seno la Cristiandad tomó sus orígenes, estaban dispersos y eran odiados por todas las naciones paganas.
La religión cristiana era a menudo confundida con una de las tantas sectas que habían surgido del judaísmo, y que no podría despertar el interés del espectador pagano.

Es, sin embargo, cierto que ni los judíos ni los gentiles sospechaban en lo más mínimo la importancia monumental de la religión de cuyo crecimiento eran testigos.
Estas consideraciones dan razón de la escasez y aspereza con la que los eventos cristianos son mencionados por los autores paganos. Pero aunque los autores gentiles no nos dan ninguna información sobre Cristo y los primeros estadios de la cristiandad que no tenemos en los Evangelios, y aunque sus afirmaciones son hechas con un odio y desprecio sin disimulo, de todas formas, y sin quererlo, prueban el valor histórico de los hechos relatados por los Evangelistas.
No necesitamos demorarnos mucho en un escrito titulado "Los Actos de Pilato", que debe haber existido en el siglo II (Justino) y debe de haberse utilizado en las escuelas paganas para advertir a los jóvenes contra las creencias cristianas (Eusebio de Cesarea: que fue obispo de Cesarea y que, por su gran obra, “Historia eclesiástica o Historia de la Iglesia”, se le conoce como el padre de la historia de la Iglesia porque sus escritos están entre los primeros relatos de la historia del Cristianismo primitivo, que abarca desde los inicios hasta el año 324 d. C.

4.- ¿Existieron realmente las tablas de censo de Quirino?.

B. Tácito (56-120 d.C.) 

A Tácito se le considera uno de los grandes historiadores de la Roma antigua. Su obra “Anales” trata la historia del Imperio romano desde el año 14 hasta el 68 (Jesús murió en el año 33 (¿?)). Tácito escribió que el gran incendio que devastó la ciudad de Roma en el año 64 se le atribuyó al emperador Nerón, pero que Nerón culpó del incendio a los cristianos “para acabar con los rumores”. Luego añadió: “Aquel de quien tomaban el nombre, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilato” (Anales, XV, 44).

Su religión, aunque suprimida por un tiempo, renació nuevamente no solo en toda Judea donde se había originado, sino hasta en Roma, y –añade- que no era sino el nudo de convergencia de todas las corrientes de maldad y desvergüenza.
Y, lo que es más, que Nerón había desviado de sí mismo las sospechas de la quema de Roma acusando a los cristianos de este crimen; que estos últimos no eran culpables del incendio, aunque es verdad que merecían su destino, en razón de su misantropía universal.

Tácito, además, describe algunos de los horribles tormentos a los que Nerón sometía a los cristianos.
Aunque, probablemente, Tácito confunde a los cristianos con los judíos, considerándolos una secta judía particularmente abyecta.
Se puede inferir lo poco que había investigado la verdad histórica de los documentos judíos por la credulidad con la que aceptaba las absurdas leyendas y calumnias sobre los orígenes del pueblo Hebreo. 

jueves, 17 de mayo de 2018

¿EXISTIÓ, REALMENTE, JESÚS DE NAZARET? (1)


¿EXISTIÓ, REALMENTE, JESÚS DE NAZARET?

Hay que aclarar varias cosas antes de empezar esta reflexión y para tener una correcta perspectiva.

Hay, en primer lugar, que distinguir/diferenciar al Jesús “Histórico” del Jesús “Mitológico”.

La mayoría de los ateos creen que sí existe un Jesús mitológico y, creo que, negarlo sería algo ingenuo.
Hay un Jesús, el “mitológico”, en el que los cristianos creen, al que mucha gente adora, pero que nunca habría existido de forma real y que habría sido creado o diseñado por la Iglesia y las comunidades cristianas y que llegaría a ser el estandarte del Cristianismo.

Esta “representación espiritual-material” de Dios es simplemente un motivo y objeto de adoración, presentando características similares al del resto de los “dioses-hombres” que los humanos han adorado en todos los tiempos y desde tiempos inmemoriales.

Este Jesús existe y es al que la gente reza y adora, pero que sólo está, sólo existe, en la mente de sus fieles seguidores-adoradores.

Pero el Jesús real, físico, el que nació de una virgen, el que hizo milagros, el que resucitó de entre los muertos y subió en cuerpo hacia los cielos (todo esto de forma literal), es el que, sobre todo los ateos, y también los agnósticos, pretendemos negar mostrando y apoyándonos en evidencias razonables de la poca probabilidad de su existencia.

Cuando el ateo dice “No creo en Jesús”, se está refiriendo precisamente a este Jesús, al realmente existente, al histórico.

Todos sabemos que la principal fuente y evidencia que poseen los Creyentes de la existencia real de Jesús son los evangelios y las epístolas que componen el Nuevo Testamento.

Si descubrimos que entre estos hay fallos, contradicciones, errores, anacronías, falacias,..., por una simple relación de dependencia directa, el Jesús histórico desaparecería.

Desde el primer momento debemos aclarar que con el término “Jesús” nos referimos al personaje histórico, al “Jesús de Nazaret” (no al generalmente denominado “Jesús de Belén”, el que habría nacido en Belén), mientras que con el término “Cristo” nos referimos al “Jesús de la fe”, al “Mesías”, al “Hijo de Dios”…


Primeros Documentos Históricos sobre Jesús de Nazaret.


Los documentos históricos que se refieren a la vida y obra de Jesús pueden dividirse en tres clases: Fuentes Paganas, Fuentes Judías y Fuentes Cristianas.

Analicemos las tres:

I. FUENTES PAGANAS.

A. Tácito
B. Suetonio
C. Plinio el Joven
D. Otros escritores paganos

II. FUENTES JUDÍAS.

A. Filo
B. Josefus
C. Otras fuentes judías

III. FUENTES CRISTIANAS.



miércoles, 16 de mayo de 2018

LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS (y 2)


Son 53.

 1.- Apocalipsis de Elías.

2.- Apocalipsis de Pablo

3.- Apocalipsis de Pedro

4.- Canon de Muratori

5.- Carta de Herodes a Pilatos

6.- Carta de Lentulo a Octavio

7.- Carta de Pilatos a Cesar

8.- Carta de Pilatos a Herodes

9.- Carta de Pilatos a Tiberio

10 .- Correspondencia Apócrifa

11.- El Evangelio Árabe de la Infancia

12.- El Evangelio Armenio de la Infancia

13.- El Evangelio de Ammonio

14.- El Evangelio de Bernabé

15.- El Evangelio de Judas

16.- El Evangelio de la muerte de Pilatos

17.- El Evangelio de la Verdad

18.- El Evangelio de los Egipcios

19.- El Evangelio de María

20.- El Evangelio de María Magdalena

21.- El Evangelio de Nicodemo

22.- El Evangelio de San Pedro

23.- El Evangelio de Santo Tomás

24.- El Evangelio de Taciano

25.- El Evangelio de Valentino

26.- El Evangelio según Felipe

27.- El Evangelio según Jesucristo

28.- El Evangelio según San Lucas

29.- El Evangelio según San Mateo

30.- El Evangelio según Tomas

31.- El Libro de Enoc

32.- El Pastor de Hermas

33.- El Proto-Evangelio de Santiago

34.- Epístola a Diogneto

35.- Epístola a los Corintios

36.- Epístola a los Filipenses

37.- Epístola a los Laodicenses

38.- Epístola de Bernabé

39.- Epístola de Ignacio

40.- Epístola de la Iglesia de Esmirna a la de la Filomelio.

41.- Evangelio de la Natividad de María

42.- Evangelio del Pseudo Mateo

43.- Evangelio de Judas

44.- Evangelios

45.- Fragmentos de Papias

46.- Fragmentos del Evangelio según los Hebreos

47.- Hechos de Pedro y los Doce Apósteles

48.- Historia Árabe de José el Carpintero

49.- Historia Copta de José el Carpintero

50.- La hija de Pedro

51.- Sentencia de Pilatos

52.- Sentencias atribuidas a Jesús por los Padres de la Iglesia

53.-Tradición de Pilatos



martes, 15 de mayo de 2018

LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS (1)


LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS.

Los evangelios apócrifos son todos aquellos textos religiosos centrados en Jesús que fueron descartados por los cristianos de los primeros siglos, y que no se incluyeron en el elenco de los libros de la Biblia considerados por la Iglesia como auténticos e inspirados.

La palabra “apócrifo” deriva del griego y designa algo que está “oculto” o “escondido”.
Al inicio el término fue utilizado para indicar aquellos escritos que revelaban “verdades” de tipo esotérico a “iniciados”.
Sin embargo hoy, el término se usa para indicar en general los escritos sobre la vida de Jesús no aceptados por la Iglesia como inspirados por Dios ni como norma de fe, a diferencia de los Evangelios atribuidos a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y que se compusieron en la segunda mitad del siglo I.

Algunos evangelios apócrifos, como el “Evangelio de los Hebreos”, solo lo conocemos por las noticias de los escritores eclesiásticos.
Otros, como el  “Evangelio de Pedro”, nos han llegado muy fragmentados, apenas algunos trozos de papiro, y no añaden prácticamente nada nuevo a los evangelios canónicos.
Otros, como el “Protoevangelio de Santiago”, el “Pseudo Mateo” o el “Pseudo Tomás”, narran datos de la vida de Jesús, de María o de san José que no aparecen en los evangelios canónicos.  

Por ejemplo, del “Protovangelo de Santiago” conocemos la presencia del buey y la mula en la gruta de la Natividad, o el nombre de los padres de la Virgen, Joaquín y Ana.
A menudo están llenos de detalles fantásticos o piadosos.
Por ejemplo, en ellos se recoge la historia de la vara florida de San José (a la hora de elegir o corresponder la mujer casadera) , o el nombre de los tres reyes magos (Melchor, Gaspar y Baltasar), o los milagros que hacía el Niño Jesús, y fueron objeto de inspiración de leyendas y obras de arte durante la Edad Media.

Un ejemplo de esto es el “Misterio de Elche”, en España (El Misterio de Elche es una representación teatral sobre la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María, que tiene lugar cada año en agosto en la basílica de Santa María de Elche, de forma ininterrumpida desde la Edad Media y que, en 2001, fue declarada Patrimonio de la Humanidad).

Algunos expertos, atendiendo a su contenido, suelen clasificar los evangelios apócrifos en cuatro grupos:

1.– Evangelios de la infancia: narran el nacimiento de Jesús, o los milagros realizados durante su infancia.

2.– Evangelios de dichos: son colecciones de dichos y enseñanzas de Jesús sin un contexto narrativo. La mayor parte de ellos son gnósticos.

3.– Evangelios de la Pasión y Resurrección: intentan completar los relatos de la Muerte y Resurrección de Jesús.

4.– Diálogos del Resucitado: recogen enseñanzas del Resucitado a alguno de sus discípulos.
Estos últimos son típicos de la literatura gnóstica.

El más importante acontecimiento reciente en el terreno de los escritos apócrifos se produjo con descubrimiento por parte de unos campesinos, en un pueblo egipcio llamado NAG HAMMADI en diciembre de 1945, cerca de mil páginas en papiro: 53 textos divididos en códices, cuya antigüedad se remonta probablemente hacia el siglo IV d.C.

Los escritos contenían traducciones originales del griego al copto, que contienen evangelios apócrifos llamados de Tomás y Felipe, un “Apocalipsis de Pablo”, tratados teológicos y palabras atribuidas a Jesús, de claro contenido gnóstico.

A veces el valor de los apócrifos consiste en reflejar la mentalidad del ambiente en el que se originaron, y sobre todo la voluntad de la gente de llenar los vacíos dejados por la sobria descripción de los evangelios canónicos.
Por ejemplo, el “Evangelio de Pedro”, compuesto hacia mediados del siglo II, ofrece, aunque con detalles extraños, una descripción del momento preciso de la Resurrección de Cristo.
El relato refleja la necesidad que tenía la gente, en particular los cristianos ligados a la figura de Pedro, de imaginar el momento que había cambiado para siempre sus vidas y que constituía el centro de su fe.

domingo, 13 de mayo de 2018

CULTURA RELIGIOSA: JESÚS, EL GALILEO (DE GALILEA)


GALILEA.

PALESTINA EN TIEMPOS DE JESÚS

De oeste a este se pueden distinguir en Palestina tres grandes regiones naturales:
.-la llanura costera;
.- la zona montañosa, que recorre el país de norte a sur a ambos lados del río Jordán,
.- y la depresión del río Jordán, en la que se hallan el mar Muerto y el mar de Galilea (llamado también mar de Genesaret o lago Tiberíades).
El Jordán divide el territorio en dos grandes regiones: la Cisjordania, al oeste del río, y la Transjordania, al este.
En la Cisjordania se encuentran escalonadas, de norte a sur, las regiones de Galilea, Samaría y Judea.
1.1. Galilea 
Es una región montañosa, al norte de Palestina, con una fértil llanura bordeando el mar de Genesaret. En su parte montañosa están las poblaciones de Naín, Nazaret y Caná. La llanura del mar de Genesaret era abundante en cereales, fruta, olivos y vid, así como en pesca y derivados. Allí estaban las ciudades de Cafarnaún, Corozaín y Betsaida.

De Galilea era originario Jesús y en Nazaret vivió hasta el comienzo de su vida pública. De ahí que el lenguaje de Jesús esté plagado de comparaciones agrícolas y pesqueras. También gran parte de sus discípulos eran de esta región. En Cafarnaún Pedro tenía su casa, en ella descansaba el Señor a menudo, después de sus viajes recorriendo todas las aldeas.

Por haberse fusionado la población con extranjeros, no judíos de religión, los galileos no eran bien vistos por los judíos fervientes, que llamaban a la región "Galilea de los gentiles", algo así como "el distrito de los ateos".

1.2. Samaría:

Está situada entre Galilea, al Norte, y Judea, al Sur. Es fértil y con alto nivel urbano. Sus habitantes nunca fueron auténticamente judíos de religión, ya que muchos de ellos descendían de colonos extranjeros.
Así puede entenderse ese diálogo, ante el pozo, entre Jesús y la Samaritana. Diálogo que parece un intento de ligue.

Los samaritanos eran seguidores de la Ley: admitían sólo el Pentateuco, rechazaban el resto de los libros del Antiguo Testamento y no reconocían a Jerusalén como centro religioso. Ellos tienen su templo en el monte Garizín, en Síquén. Entre ellos y los judíos existía un odio mutuo.

Ciudades importantes eran Samaría, Siquén y Cesarea.
¿Recuerdan la parábola de “el buen samaritano”? “Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó…” (Una pregunta: ¿“Bajaba o subía”?, porque Jerusalén está al sur respecto a Jericó. A no ser que sea porque Jericó se encuentra junto al Río Jordán, en la depresión, más bajo respecto al nivel del mar.
La parábola es una puya de Jesús a los sacerdotes y levitas judíos, frente al poco o nada creyente samaritano, más humanitario...


1.3. Judea:

Es la región sur de Palestina, la más extensa y la más despoblada y pobre. La ciudad principal de Judea es Jerusalén. Su importancia es, en primer lugar, religiosa: allí está el único templo judío del mundo, al que todos deben peregrinar. A este motivo hay que añadirle su importancia política, ya que es la sede del sanedrín, cuya competencia se extiende a todos los judíos del mundo. Los dos motivos anteriores producían un tercero: su importancia económica. La gran afluencia de peregrinos la hacía centro de grandes negocios monetarios, de banqueros, recaudadores de impuestos, mercaderes de esclavos y de ganado.

Otras ciudades importantes de Judea son Hebrón, Belén, Emaús, Betania y Jericó (la ciudad residencial de los sacerdotes de Jerusalén).
Jesús, "Recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del Reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba. Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania" (Mt 4,23-25).

Galilea, pues, estaba situada al Norte de Israel o Palestina, era un territorio de paso entre el mar y las áridas regiones del interior.
Jesús era galileo. Y en Galilea había pocos judíos (una exigua minoría). Su población era una amalgama de griegos, caldeos, egipcios, fenicios, gente de paso…

En tiempos de Jesús nada que ver Galilea con el resto de Israel, sobre todo con Jerusalén.

Jesús nunca se encontró a gusto en Jerusalén.

En Galilea Jesús predicaría lo que le diera la gana sin ser molestado, ¿pero en Jerusalén?
Allí estaba el Templo, principal fuente de divisas (como el turismo español, pero por motivos religiosos) y el Sanedrín no podía consentir que un venido de fuera les fastidiara el negocio de ingresos por la venta de animales para el sacrificio, el cambio de moneda,..

De la tolerancia religiosa galilea a la intolerancia fundamentalista de Jerusalén.

Sólo después de la caída de Jerusalén, año 70, los judíos expulsados de Jerusalén y de Judea se refugiaron en Galilea, a la que convirtieron en foco del Renacimiento Judío y del Rabinismo.

De Nazaret (Galilea) a Belén (a 8 kilómetros de Jerusalén) hay una distancia de 162 Kilómetros, en las carreteras actuales y terreno accidentado. (¿Hechos, estos kilómetros, en una burra, una mujer a punto de dar a luz y un viejo como marido?).

Jesús de Nazaret (Galilea), no Jesús de Belén (Judea). Éste es el remiendo posterior “para que pareciera que se habían cumplido las Escrituras”.

viernes, 11 de mayo de 2018

CULTURA RELIGIOSA: LOS EVANGELIOS (y 2)



El 4º Evangelio, el de Juan, es totalmente distinto. Es de corte “gnóstico”.

Pero no conocemos las versiones originales de los evangelios, ni siquiera los autores de los mismos.
El de Mateo lo conocemos en griego pero debió de ser escrito en arameo.

“Evangelio” significa “buena nueva”, “buena noticia”, la “gran noticia”: que el Mesías esperado había llegado ya.

Los evangelios Apócrifos vienen a subsanar las lagunas de los evangelios oficiales, contando hasta los detalles más pequeños, sobre todo de la infancia y de la juventud de Jesús, (que algunos serían verdad y otros inventados porque era lo que la gente quería oír) totalmente ausentes en los canónicos, más teológicos.

Ni siquiera el Padrenuestro ni las Bienaventuranzas aparecen igual en los evangelios. Entre ellos aparecen contradicciones y discrepancias.

¿Cuándo fueron escritos? No hay acuerdo entre los especialistas, pero hay un consenso, entre los años 60 y 90 d.C.

El más antiguo es el de MARCOS, entre los años 60 y 70, está centrado en la pasión de Jesús y en el tema del sufrimiento, seguramente porque esté escrito poco después de que Nerón, en el año 64, acusara a los cristianos de haber incendiado Roma y tras el martirio de Pedro y Pablo. Su finalidad es preparar a los entonces cristianos perseguidos, para la segunda venida gloriosa del Mesías.

Se dijo que Marcos había sido el intérprete y secretario de Pedro, pero se ha descartado esa hipótesis porque no conoce bien Palestina y los alrededores de Jerusalén, algo insólito si hubiera convivido con Pedro.
Pudo ser un cristiano anónimo, de origen pagano y que hubiera vivido en Roma o Alejandría.

¿Existió un evangelio de Marcos, secreto, en clave homosexual o erótica, luego censurado (Lázaro resucitado acostándose con Jesús) antes que el Marcos canónico?
Incluso llegaría a haber tres versiones del evangelio de Marcos: el secreto, el canónico y el erótico.

La Iglesia, una vez proclamados los 4 evangelios canónicos, censuró y destruyó los apócrifos, convirtiéndolos en heréticos y que debían ser quemados (lo que ocurrió)

LUCAS debió ser médico, pues se muestra competente con los temas de la salud y debió ser muy sensible pues es el que resalta los rasgos más humanos de Jesús. No derivaba directamente de los apóstoles, judíos, preocupados por conciliar el judaísmo antiguo con la nueva doctrina. Incluso se dudaba si obligar o no a circuncidarse a los paganos que querían entrar a formar parte de la nueva secta.
Jesús, para Lucas, no es presentado como un judío preocupado por revisar el judaísmo, sino como un personaje nuevo.
Temas ausentes en los otros evangelios, como su libertad con las mujeres, la prostituta que le lava y unge los pies con un frasco de alabastro, y cómo la defiende.

Cuenta que había mujeres en la comitiva de Jesús, y que lo seguían, entre ellas cita a la Magdalena, de la que había echado de su cuerpo siete demonios. O la parábola del samaritano. O la necesidad de despojarse de las riquezas y de lo superfluo para seguir a Jesús.

Tanto Lucas como Mateos se sirvieron, para escribir sus evangelios, de la llamada Fuente Q o Evangelio Q (una especie de colección de más de doscientas frases atribuidas a Jesús) y que debió desaparecer tras la escritura de estos dos evangelios.
“Q” de “Quelle” = “fuente”, en alemán, comenzó a escribirse en arameo y se acabó escribiendo en griego, en que están los de Lucas y Mateos.

El de MATEOS, el recaudador de impuestos, (¿fue apóstol?) escrito en el año 80, después del de Marcos y que bebe tanto en éste como en la Fuente Q. Dirigido a un público de ambiente judeocristiano, porque empezaban a disminuir, al tiempo que aumentaba la venida de paganos.
La nueva doctrina, para él, es el perfeccionamiento de la ley de Moisés y de los profetas, resumida en los dos mandamientos fundamentales: el amor a Dios y el amor al prójimo.

Relación entre los tres evangelios sinópticos: Hay muchos pasajes comunes entre sí y otros propios de cada evangelio.

El Evangelio de JUAN, es el último, en los años 90, falsamente atribuido al “discípulo amado” (aunque Cesar Vidal afirma que sí), el único de los 12 que se sabe que no estuviera casado, que no se sabe quién es el autor y que es distinto a los sinópticos. “En el principio era la Palabra”. También se lo llama el “evangelio espiritual” y es el menos histórico de todos. Influencias de la secta de los gnósticos.
Pudo ser escrito por el mismo que escribió el Apocalipsis.

En todos ellos hay un substrato de la tradición oral, que iría pasando de padres a hijos, antes de ser puesta por escrito.
Pero es imposible verificar los hechos y dichos atribuidos a Jesús.

Ya hemos dicho que ni son biografías ni textos históricos, sino textos literarios que reflejan la fe de los primeros cristianos.

Igualmente nada de histórico tienen los otros textos del Nuevo Testamento, cuya función es reflejar la fe misionera de los primeros discípulos y las polémicas que empezaban a surgir entre las primeras comunidades cristianas al tener que presentar su nueva fe a los nuevos pueblos fuera de Israel y del judaísmo.