miércoles, 26 de mayo de 2010

LAS PULSERAS DE LA SUERTE.

Mi padre llevó puesta, durante varios años, una pulsera magnética en la muñeca. Se había puesto muy de moda y mi padre cayó/picó.
Cuando yo le preguntaba que por qué y si sentía algo especial, por la dichosa pulsera (porque yo “sabía” que no producía efectos objetivos), me respondía que él se lo “creía” y que se sentía a gusto con ella. Ese era el secreto, “la creencia”, o, mejor, “la credulidad”.

Ahora la moda es la Power Balance y la Energie Balance, “pulseras holográficas con tecnología imantada y radiación ultravioleta gamma de baja densidad singular”.
Con esos nombres y esa definición, (que el 99% no tiene/no tenemos ni idea qué significa) no me extraña que haya tenido tanto éxito y tanta gente ignorante o famosa o ambas cosas a la vez, la adquiera porque, “tiene que ser buena, puesto que yo no me entero de nada de lo que dice” . Más de 300.000 unidades vendidas, con un precio que oscila entre los 25 y los 40€.
Naturalmente la pulsera con dos hologramas (que, por supuesto, es más cara) “proporciona resultados un poco superiores”.
Y es que “el holograma reacciona positivamente con el campo electromagnético del cuerpo”, PERO, eso sí, “su efectividad se demuestra una vez que te la pones” (es decir, después de haber pasado por caja)

Famosos como la Infanta Elena de Borbón, Antonio Banderas, Manolo Santana, Leire Pajín, Cristiano Ronaldo, Guti, Shaquille O`Neal, Gemma Mengual, Barricello,…la muestran ostensiblemente, lo que supone una excelente publicidad.

Quien la adquiere “cree” en los efectos positivos de la pulsera (que saltan más, que tienen mejor equilibrio, que pueden beber más cerveza sin emborracharse, que pueden tocar la punta de los pies con los dedos de las manos, que notan un incremento de fuerza, de flexibilidad, de resistencia, enfoque, coordinación, ritmo, sensación de bienestar, que “brinda al cuerpo, nuevamente, un estado de armonía y equilibrio como lo tuvo antes de la contaminación por sustancias químicas, comidas rápidas, la falta de ejercicio, el estrés”, y no sé cuántas cosas más, “porque los hologramas reaccionan positivamente con el campo de energía del cuerpo” (¡¡¡toma ya¡¡¡), sí, señor. (He visto el vídeo de demostración y no me he caído de risa porque estaba sentado).

Pero es que, científicamente, se SABE que “un holograma no radia”, por lo tanto no puede reaccionar con nada.

Los fabricantes dicen que “el holograma almacena una frecuencia”, y ésta es una idea tan disparatada como querer “almacenar velocidad”.

Las tengan puestas o no las tengan puestas, siguen teniendo la misma flexibilidad, fuerza y equilibrio, PERO perciben que les va mucho mejor, (como a mi padre), pero es por el mecanismo del autoengaño y de la idealización de resultados.

La causa real de que consigan algo, de eso que dicen, los que la llevan (si es que lo consiguen o consiguen algo) es su “credulidad”. La pulsera nada tiene que ver con todo ello. De ahí que se les llame “timopulseras”.

Hay una prueba clásica que se emplea para saber la cientificidad o no, es la denominada “el doble ciego”, es decir, que el sujeto a estudiar no sepa si la lleva o no o si es un simulacro y que tampoco lo sepa el evaluador del la experiencia. Y, efectivamente, cuando se ha hecho la prueba, de ahí “no ha salido nada”.

Estas pulseras son la versión laica de Lourdes o Fátima, con la ventaja de que no hay que desplazarse, es más económica, las tiene uno a mano (en la muñeca)… y luego, ni que sea el agua de Lourdes ni que sean los hologramas de las dichosas pulseritas, se consigue algo y, si se consiguiera algo, no sería por ellas sino por lo que el sujeto crédulo pone en el asunto.

Yo les voy a dar una solución mejor. Busque Ud. en el cuarto trastero, encuentre los cordones de los zapatos de su abuelo (y si son de su bisabuelo, mejor que mejor), áteselos a las muñecas, “créaselo” y lo conseguirá o no lo conseguirá, como con el agua de Lourdes o la Power Balance, (siempre que no se crea cosas que no dependan de Ud. (como el euromillón o la O.N.C.E, o llevarse al huerto a Pepita o que le toque el coche que rifa Carrefour,… porque en estas cosas no funciona). Porque si no se lo “cree” ni la Power Balance, ni Lourdes, ni los cordones de los zapatos (aunque por “creérselo” a lo mejor tampoco lo consigue).

No hay “milagro”, sólo hay “timo” para incautos e inocentes. (Lo de los cordones, al menos, es gracioso y gratis)

(Tranquilos, sí, ya sé lo del “efecto placebo” y lo del “autocumplimiento”).

El negocio, de las pulseritas de la leche, va tan viento en popa que la empresa ha diversificado el producto, y ya hay colgantes, tarjetas plásticas (que puede llevar en su cartera), pegatinas (que incluso puede adherirlas al suelo de los zapatos), por si le da vergüenza que la gente (yo mismo) la vea y le dé por reír.

Yo recuerdo otras pulseras anteriores que prometían “reducir el dolor”, la “curación de lesiones”, “mantener la juventud”, incluso “combatir las células cancerosas”,…

¡¡¡¡Y, UN JAMÓN!!!!!!

P.D. “Holograma”: “imagen tridimensional registrada por medio de rayos láser sobre una emulsión sensible especial”.
Se ve la imagen en tres dimensiones y aparece en relieve, como saliéndose de sus límites.
“Es difícil resistir la tentación de tocarla”.

P.D. 2. Acabo de ver, en un escaparate:
1.- El Watch Power Ion : “reloj de silicona con iones terapéuticos” (para poder llevar en una muñeca la pulsera y en la otra el reloj).
2.- El Children´s Power: “pulsera bioenergética, holograma con 5 biofrecuencias y 2.700 iones por cm” (Con lo buenas que son, ¿cómo iban a estar los niños sin estos objetos milagrosos?).
3.- La Emin Power

Yo estoy buscando el doble holograma de Elsa Pataky, pues ahora, ya sin la competencia del pianista…. ¿quién sabe?,… a lo mejor….

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